Estrenada en nuestro país en Sitges 2010, aunque pidiendo disculpas por el retraso, es obligado hacer una reseña de este curioso filme nipón que he rescatado recientemente. Kokuhaku -Confesiones en japonés- fue todo un taquillazo en el país del Sol Naciente y su  arriesgada apuesta para el Oscar a la Mejor Película Extranjera. Después de verla, es comprensible que no pasara el corte de unos académicos mucho más sentimentaloides e impresionables que el público potencial de este filme. De hecho, ese año ganó el galardón la mucho más ortodoxa El secreto de sus ojos.

La película se inicia en el fin de trimestre de un colegio japonés. Los alumnos de unos 13 años, tan asilvestrados como aquí, ignoran el discurso que les da su profesora hasta que consigue captar su atención. La maestra cuenta que se va de la escuela, noticia que reciben con poco disimulado alborozo,  pero que no lo hará sin vengarse de dos de los alumnos presentes -A Y B- que asesinaron a su hija de 4 años. De hecho, su revancha ya se ha puesto en marcha y es inevitable e inexorable.

Y hasta aquí puedo escribir, no conviene saber nada más de este delirante argumento. La venganza de la profesora y la reacción de los alumnos es todo un harakiri visual y emocional que no dejará indiferente a nadie, como no podría ser de otra forma viniendo del país que inventó la profesión de Kamikaze y el wasabi. Un inquietante filme apoyado en una realización impecable, con momentos de deleite visual y ‘videoclipero’  con música de Radiohead y que se divide en cuatro partes, correspondiendo a la visión de los acontecimientos por parte de los cuatro protagonistas del filme.

La estructura no es muy convencional y quizá choque el speech de la profesora que ocupa, a palo seco, más de 30 minutos del metraje. Pero conviene saber que después la cosa se ‘anima’ y aunque en algunos momentos parezca algo psicodélico, -por no decir el palabro psicotrónico- el filme estremece y remueve sobre todo las conciencias de los padres nipones, ya que presenta a sus hijos como bastante deshumanizados, consumistas y huérfanos de atención. Evidentemente, la película lleva estos defectos de su sociedad al extremo, y de forma muy descarnada, pero hace pensar.

Esta revisitada ‘Aldea de los malditos’ está dirigida por Tetsuya Nakashima y está basado en el libro Kokuhaku, un bestseller japonés. Te gustará si te gusta el cine asiático moderno, los cuentos retorcidos, las películas que te dejan con mal cuerpo  y las venganzas frías, servidas muy calientes.

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