Bizarra, en su mal empleada pero extendida acepción, es la palabra que mejor define la nueva serie de Ryan Murphy, creador de Nip/Tuck y de Glee. Más cerca de la primera que de la segunda, American Horror Story nos proporcionó un piloto delirante en el que pasó de todo y que, deja la misma sensación que un primer visionado de True Blood: ¿es una obra maestra o una tomadura de pelo? Al igual que me pasa con True Blood, no lo sé a ciencia cierta pero me gusta.

Con una excelente promoción y una cabecera que acongoja, American Horror Story arrancó contando la historia de los Harmon, una familia típica americana que se muda a Los Ángeles para superar el aborto de la madre de familia y una infidelidad del marido. Una agente inmobiliaria les ofrece una casa en la que han muerto todos los inquilinos anteriores víctimas de extraños y truculentos crímenes, pero tal y como está el mercado, a nadie parece importarle esta pequeña pega y deciden instalarse.

La historia está al completo de elementos inquietantes: por un lado, el padre es psiquiatra y recibe a los pacientes en su casa. Concretamente a uno, un sociópata adolescente que tiene intenciones de intimar con la benjamina de la familia -y emo de manual-. La madre pasa el día entre evitando los envites sexuales de su marido y redecorando su vida. La mujer encuentra en el desván un traje de látex que tira a la basura, pero que reaparecerá -con alguien dentro- para yacer con ella y, sospechamos, que para dejarla embarazada. De momento, no se sabe quién se beneficia a la señora -el ya llamado en la red ‘Rubber man-‘ ya que ella, cree que es su marido que se ha puesto juguetón.

La vecina es Jessica Lange, una cleptómana,  madre de una niña con síndrome de Down que campa a sus anchas por la casa de sus vecinos y les da la bienvenida con frases tan estimulantes como: ‘Vas a morir aquí’. Por si esto fuera poco, contratan a un ama de llavesFrances Conroy– que tiene sobre el marido el mismo efecto que el perro de Wilfred. Todos ven a una venerable anciana con plumero y Dylan McDermott la vé como una lúbrica empleada de barra americana, con ligueros y furor uterino, en lo que es para mí, el alivio cómico de la serie y para el padre de familia, el alivio onanista. Esta rocambolesca situación, sirve de excusa para que McDermott luzca palmito y un buen trasero a sus casi 50 años.

Aún hay más, en el sótano vive una especie de criatura que guarda gran parecido con los personajes de ‘La parada de los monstruos‘ y en la calle, un hombre con media cara quemada, le comunica al padre -al que ya hemos visto alucinar con el fuego,- que fue un inquilino anterior de la casa y que una voz le ordenó quemar viva a toda su familia.

Con todos estos elementos el cóctel es perturbador cuanto menos. A mí personalmente, miedo no me dió pero es inquietante, tiene sexo, humor muy oscuro, casi negro, y es de lo más extraño y osado que se ha visto ultimamente en pantalla. Te gustará si te gustan las cosas raras: True Blood, Psychoville, Lynch, Cronemberg y hasta las últimas delirantes temporadas de Nip/Tuck.

American Horror Story se estrenó en FX ante más de 3,2 millones de americanos, lo que le supuso un récord a la cadena. Los productores afirman que la serie tendrá una única temporada de 13 episodios. En España, la cadena Fox tiene previsto emitirla el 7 de noviembre.

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