Tras el inesperado final de la tercera temporada de El Mentalista, la expectación para ‘Scarlett Ribbons‘ era máxima. Bueno, visto el arranque, éste ha sido sin duda un regreso de alto voltaje, un episodio a la altura del último de la sesión anterior.

Arrancamos en el punto que lo dejamos, con Jane en el Centro comercial, manos en alto y ante un humeante té y un humeante cadáver. Patrick  va a  la cárcel por el asesinato del que parece ser  un  amantísimo padre de familia, marido ejemplar y devoto practicante religioso. Lisbon está en el hospital y el resto del equipo del CBI está en problemas por su implicación en los sucesos con los que terminó la temporada anterior.

Para limpiar su nombre y demostrar que efectivamente era John el Rojo el muerto, todos se pondrán a trabajar investigando al intachable difunto. Por un lado, deben demostrar que Red Jonh era tal y que llevaba una pistola que desaparece de la escena del crimen misteriosamente, junto a un teléfono móvil, desde el que el asesino en serie recibió la llamada de O’ Laughin, el definitivamente, exnovio de Van Pelt.

No lo tendrán fácil porque están todos suspendidos de sus funciones policíacas pero esto es una serie de televisión y se las apañarán para interrogar a la familia del fallecido, concretamente a la esposa: una típica ama de casa americana, doliente viuda y… que no es lo que parece.

Patrick consigue salir de la cárcel pagando una fianza millonaria con uno de sus trucos de artista de variedades y se une al equipo de investigación. Tras varios giros sorprendentes y muy logrados, Patrick va a juicio y queda absuelto de la muerte de Red John por un jurado embelesado con sus habilidades. Caso cerrado, fin de la carita sonriente, la vida sigue, o eso parece. Obviamente, los guionistas no han querido desaprovechar el jugoso tema de John el Rojo y Patrick nos confiesa en el último momento, algo que ya imaginábamos, que la víctima del Centro Comercial no era el genuino Red John pero que va a disimular el resto de la temporada para poder cogerlo de una vez por todas, por lo que la caza continúa.

Otra vez abrimos las apuestas. Mi teoría: dado que el auténtico Red John debe ser alguien poderoso, influyente, con un discurso místico y un personaje al que ya hemos visto en episodios anteriores…  All in para… Malcom MacDowell. El protagonista de La naranja mecánica interpreta en la serie ocasionalmente a Bret Stiles, el líder de Visualize, una misteriosa secta que han visitado los del CBI en más de una ocasión. Fundamento este desvarío en que Red John gusta de recitar a William Blake, concretamente este poema:

Tigre, tigre, luz llameante
En los bosques de la noche,
¿Qué ojo o mano inmortal
Pudo idear tu terrible simetría?

¿ Y cuál es el logo de esta asociación? Un ojo gigante.  Y además, sabemos que Jane estuvo vinculado con Stiles en el pasado. Quizá por la descripción que hizo de Red John la invidente testigo que fuera su inocente novia -un hombre alto, de raza caucásica y muy buena persona- no encaja mucho, pero estoy convencida de que la carita sonriente está de algún modo conectada con la secta y MacDowell.

Si en las próximas dos temporadas firmadas por Simon Baker se me desmonta esta teoría, tengo en la recámara la que apunta a Walter Mashburn. Un millonario hastiado que encontró muy emocionante ser sospechoso de asesinato y que se llevó a Lisbon al huerto. Ha salido en un par de episodios, es rico y carismático y concuerda con la descripción de la novia ciega.

El primer episodio de la cuarta temporada de El mentalista fue seguido en USA por 13.560.000 espectadores. Podrá verse en La Sexta probablemente el 6 de octubre, ya que anunciaron que tanto Person of interest como la serie de Simon Baker se emitirían con dos semanas de diferencia con su difusión norteamericana.

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