Más triste que un tango es esta nueva película de Antoine Fuqua, otra historia que refleja el ‘detrás de las placas’  de los agentes de la ley, como ya hiciera en la celebrada Training Day.  No debería arredrar al espectador que el filme se realizara en 2009 y, misteriosamente, no se haya estrenado en nuestro país hasta ahora. Los amos de Brooklyn es una excelente cinta del olvidado -en esta década-  género ‘de polis’, muy bien dirigida y magistralmente interpretada.

Incluso brilla con su sobria actuación un lacónico Richard Gere, que pasea sus canas en lo que es todo un clásico de estas películas: el policía  alcohólico y separado al que le quedan escasos días para jubilarse y que se compra una caña de pescar para ocupar todo el tiempo libre que tendrá ahora.

También un cliché del género es al que pone sus mejores registros Don Cheadle, un policía infiltrado en la peor banda de narcos de la zona que, tras un último trabajo, también va a retirarse y que, como es de ley, se involucra emocionalmente en su tapadera.

La tercera historia que narra la película es la de un padre de familia numerosa ahogado por las deudas y por la culpa. Ethan Hawke se luce como el policía atormentado y al que las circunstancias tientan a ‘sisar’ a los delincuentes a los que persigue  para mejorar su situación económica y darles a los suyos una vida mejor.

Para algunos puede ser un corta y pega de varias situaciones vistas en películas de Lumet y los filmes policíacos de los 70,  pero el buen hacer de Faqua, a mi parecer, dan como resultado una cinta sólida, intensa y con unos últimos 40 minutos soberbios. Muchos ecos de The wire, tanto en el desarrollo como en el reflejo de lo que se cuece en los pisos de protección oficial de los barrios marginales. Y una estructura narrativa similar a la de Crash, pero en esta ocasión Faqua no pretende aportar pequeñas soluciones a problemas grandes como hacía la oscarizada -y en mi opinión, sobrevalorada- cinta de Paul Haggis.

Por último, reseñar una curiosidad. Quien vea el filme en versión original se dará cuenta de que la multitud de veces que se utiliza el vocablo ‘fuck’, concretamente son 270. Casi se acerca a Casino, donde se usa esta palabra 398 veces.

Lo mejor: Las interpretaciones mencionadas y un plantel de secundarios recuperados para el celuloide como:  Wesley Snipes, Ellen Barkin o Lili Taylor.

Lo peor: Algunas situaciones están tan vistas que el espectador curtido en la materia irá por delante de la narración, salvo en el tramo final.

Anuncios