Los que descubrimos la primavera-verano pasada la primera temporada de Luther es evidente que hemos acabado algo decepcionados con esta segunda entrega que, si bien entretenida, ha dado de lado a Alice Morgan, la físico psicópata que entabla una relación de las de ‘simpaty for the devil’ con el policía en la tanda de capítulos anterior.

Esperanzados por su reaparición, su presencia ha sido testimonial y la serie ha tomado un giro procedimental que nos ha sabido a poco. Han sido cuatro capítulos en los que Luther, tras el asesinato de su esposa, se nos presenta más o menos derruído aunque sigue trabajando en la policía, rodeado de jefes y subordinados que desconfían de él -y de sus métodos- y con su querencia a meterse en líos por salvar damas en apuros.

Aunque no se puede negar que ha sido entretenida, no se ha alejado mucho de un capítulo brillante de Mentes criminales, porque la tensión de la primera temporada no nos la han proporcionado ni el pirado de los dos primeros capítulos -que de tan retorcido y sádico, era gracioso- ni los gemelos ‘roleros’.

La historia de la lolita actriz necropornográfica … bueno, pues los diálogos con ella no tienen la brillantez de los de Alice Morgan pero la trama ha sido amena aunque si Luther no la rescata de la abuelita mafiosa erotómana y la descuartizan, tampoco hubiéramos sufrido mucho. Ha habido algunas escenas brillantes pero en resumen, nos hemos quedado un poco tibios con la historia de este policía a full time magistralmente interpretado por Idris Elba al que le ha faltado una némesis de altura en vez de estos copycats de chichinabo. Crear un personaje como Luther y Alice Morgan y desaprovechar así a la segunda… no tiene perdón y ser responsable de una unidad de élite de la policía y vivir en la casa abandonada por los Alcántara, tampoco.

Anuncios