Muchos identifican el desfile del Orgullo Gay que se celebra estos días con las carrozas, plumas de todo pelaje, purpurina y cachondeo que invade las calles de Madrid. Pero,  la marcha del Orgullo, hoy de carácter festivo,  tiene su origen en unos atroces sucesos ocurridos en Stonewall, un pub del neoyorquino GreenVillage. Stonewall era de los pocos bares homosexuales de la zona donde se permitía bailar y no tenía licencia para vender alcohol, por lo que pagaban puntualmente un soborno a la policía. Tampoco tenía agua corriente y los vasos se lavaban en una poca higiénica palangana.

Las redadas eran comunes, se pedía la documentación a los presentes y se detenía a los que no la llevaban o iban vestidos del sexo opuesto.  El sábado 28 de junio de 1969  la intervención policial fue por primera vez repelida por los asistentes, provocando caos, detenidos, heridos y la destrucción del interior del bar. Estos sucesos se consideran el punto de inflexión en que los homosexuales reivindicaron sus derechos por primera vez y el punto de arranque para que éstos fueran reconocidos por las instituciones.

Cuenta la leyenda que, como ese mismo fin de semana había muerto la actriz Judy Garland,  fue su fallecimiento lo que dió valor a sus fans para rebelarse.  Pero los presentes niegan que nadie mencionara a la intérprete de El Mago de Oz, lo que no impidió que el mito creciera de tal manera que se dice que sonaba ‘Over the rainbow’ en la Jukebox del Stonewall durante los altercados. Verdad o no, la canción, es actualmente un himno de la Comunidad homosexual que ha sido reinterpretado en numerosas ocasiones.

La original, con la crecidita Judy:

Y mi versión preferida, de Rufus Wainwright, un fan acérrimo de la madre de Liza Minnelli:

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