Tras ver la muerte de Fer en Física o Química, y recordar la desaparición de Marcial en Médico de familia, he llegado a la conclusión de que matar a un protagonista, a pesar de lo sentido del óbito de Chanquete,  lo saben hacer mucho mejor los americanos. Personajes que nos han impactado con su repentina desaparición en la ficción hay muchos pero de los más recientes, me quedo con estas tres escenas que nos dejaron petrificados:

The Shield– El suicidio de Shane. Pienso que esta serie policíaca tiene el mejor final de la historia de la televisión, pero al mismo nivel está esta escena en la que el fiel escudero de Vic Mackey, acorralado por la policía y por sus pecados decide poner fin a su vida, y de paso, de la de su familia:

Lost-Muerte de Charlie. Aunque los aficionados a Perdidos estábamos acostumbrados a dejar marchar a multitud de personajes, sin duda nos quedamos helados con este deceso. Yo, me arrepentí  incluso de haber dicho que estaba harta de este tío al que, por el enclave selvático, su música, su afición a las drogas y la estatura, comparaba con Joselito. Pero a pesar de todo, sufrí como una madre cuando Charlie, se ahoga ante nuestros ojos y los de Desmond y, aunque lo he visto ‘cienes y cienes’ de veces, me sigue poniendo el vello como escarpias.

Dexter-Asesinato de Rita. Brutal e inesperado fue este finalazo de la cuarta temporada en la que nos quedamos petrificados cuando nuestro serial killer favorito abre la puerta del baño y se encuentra a su mujer bañada en sangre, cruelmente asesinada por Trinity. Curiosamente, también se me estaba haciendo pesada Rita, todo el día quejándose, pero con un divorcio me hubiera conformado.

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