MTV España ya nos tiene acostumbrados a alucinar con sus  realities y, con una programación de lo más ‘modernuki’, poco a poco se están ubicando en el mapa de la TDT. Más allá de Skins y Misfits, lo que realmente está triunfando es el programa que narra el día a día de la pareja Alaska y Mario.

Alaska y Mario tiene como hilo conductor los preparativos de la boda española de la pareja, salpicado con reuniones de trabajo, litros de cerveza, despilfarro en el Ekseption, amigos de renombre que cenan con ellos de Burguer King, botox y el nombre de Warhol tomado en vano. Tan naturales como el yogurt con bífidus.

Aunque Alaska, ‘Olvi’ para los amigos,  es una celebridad desde que tenía 14 años y formó Kaka de Luxe, su currículum queda eclipsado por su extraña pareja: un Mario Vaquerizo que, cada vez que deja de morderse el pómulo y abre la boca, nos deja epatados.  Desde Super Mario Bros y Mario Conde, ningún Mario nos había impresionado tanto, con perdón de aquel finado con el que Delibes nos hizo pasar 5 horas. ¡A star is born!

Dan ganas de abrir un grupo en Facebook tipo… ¿Es este cacahuete más inteligente que Mario Vaquerizo?  o ‘Señoras modernas que parecen Mario Vaquerizo’. Y nos plantea serias dudas existenciales:  ¿es una mamarracha? ,¿es un filósofo?, ¿conseguirá adelgazar más y volverse transparente?, ¿logrará pronunciar United States?, ¿conseguirá vencer al encrespamiento?, ¿han puesto en esa casa alguna vez una lavadora de blanco?

Este moderno Séneca, ronda los 35 años, es periodista y conoció a Alaska en la discográfica en la que trabajaba. Ha escrito una biografía sobre su mujer, lidera las Nancys Rubias y es jefe de prensa de Dover y manager de  Leonor Watling y Elsa  Pataky. Esto último, podría justificar la carrera artística tan petarda que lleva la pobre muchacha en los ‘Unaited esteisions’. Lo que sí que es seguro es que se le ve un ‘cacho de pan’ y que no sólo ‘Olvi’, sino que todos le adoramos. Como diría La Pantoja: ‘Eres maravilloso ser’. Nos ha ganado el corazón con frases como éstas:

-‘Eso es lo que me mola a mí: casarnos en un sitio tan lujoso y tenemos ahí el Museo del jamón. Ése soy yo’.

-‘Estoy pilladillo de dinerillo, pero bueno, tendré que trabajar’.

-‘Está cayendo una en Aranjuez que las fresas van a salir como chochos esquizofrénicos’.

-‘A mí los mendigos me dan igual porque no los conozco, pero el letrero de Schweppes yo quiero que esté’.

-‘Hay un grupo de feas en Facebook que dice que lleve el Balmain a la tintorería”.

– ¿Cómo es reloj en inglés?, y  contesta:  Swatch.

-“La iglesia hace un papel muy bonito y muy importante” .

– Dos gaviotas, – Son golondrinas, – Ah, las gaviotas son las que se comen.

Alaska y Mario es tan frívolo como divertido y prueba fehaciente de que se puede hacer un reality que enganche sin gritos, insultos y edredoning. Propongo una segunda edición con Soraya Sáenz de Santamaría y su marido. ¡Eso sí, sería modernidad!

Conclusión: Tras 5 capítulos me he dado cuenta de que sólo tengo en común con Mario nuestra pasión por Madrid y la Gran Vía y la afición por los aperitivos con carbohidratos.

Por último, recordemos la inolvidable imitación de Alaska y Mario que hicieron en Muchachada nui.

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