big_cinemaniablog_enemigos_publicos_37

Ni frío ni calor para Enemigos públicos de Michael Mann, hagiografía del famoso ladrón de bancos del Chicago de los años 30 John Dillinger. Para cualquier amante del cine negro, sin duda una decepción el deslavazado retrato de una época  en el que en este género se demuestra que cualquier tiempo pasado fue mejor y que la Cotillard no le llega  a la costura de la media a Joan Bennett.

En primer lugar, la ambientación de la cinta es magnÍfica, igual detalle podría haberse puesto en la contextualización, en explicar para el lego en la materia cómo un ladrón de bancos se convierte en héroe del pueblo llano, algo que se da casi por supuesto y que dados los minutos de metraje podría haberse contado dos veces -e incluso tres-.

 En segundo lugar, las escenas de acción, -de las que Mann ya ha demostrado ser un gran realizador en cintas como Heat o Collateral– son buenas pero son una mera sucesión de tiroteos con poco más que mohínes del protagonista de por medio y poca cohexión entre ellas.

Esto hace que tras la primera media hora el interés comience a bajar y no llegue a remontar hasta la escena final a la salida del Biograf  Treather, pero para Dillinger y para el espectador, ya es tarde.

Johnny Depp me encanta que conste, pero su interpretación, aparte de su aportación como buena  percha, poco dice y se echa de menos a otros gansgters del cine menos atractivos pero mucho más en su papel como James Cagney o Edward G. Robinson.  Amén de que ultimamente va pasado de eye liner y en la nueva Alicia de Burton ni te cuento.

Christian Bale es el verdugo de Dillinger, Melvin Purvis, el agente del FBI que bien podría haber interpretado un experto en la materia:  Tommy Lee Jones. Pues eso que hasta que no lo pille, no para y si bien está estupendo -el que mejor está en mi opnión-  me recuerda demasiado a su Bruce Wane -.

Anuncios