Concretamente, la Copa Volpi, ya que en Venecia todo apuntaba a que iba a ser para el otrora seductor, dominador soft y humidificador adolescente de ‘Nueve semanas y media‘ ahora reconvertido en pellejo, alchohol y cicatrices. Sin embargo, se la arrebató un artista autóctono del que probablemente no volvamos a saber nunca más, Silvio Orlando.

La peli de Aronofsky ha sido elogiada y criticada como el conjunto de su obra. Me declaro fan confesa del rayante director e incluso disfruté de la pedante ‘La fuente de la vida’, con lo que espero ansiosa esta historia de un luchador que al igual que las folclóricas patrias no sabe cuándo retirarse aunque me tiene tufo a Campeón. Veremos.

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