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Gracias a dios y a los RSS sigo teniendo lectores. A los que me quedan por ahí aprovecho para comentarles mis impresiones sobre Sweeney Todd, último filme de Tim Burton y su perpetuo Halloween.

 

Me ahorro a estas alturas contar que es una adaptación de un musical de Broadway y anécdotas similares y paso a advertir que, a los que cuando los actores se arrancan a cantar en una película les entran los siete males, por Sweeney Todd ni se acerquen.

 

Desde la llegada en un barco espectral a una más espectral Londres, los protagonistas y demás se desgañitan, cosa que en algunos casos está muy bien dicho. Aunque nadie llega al desafine OT y cumplen con ayuda del Phosotoshop vocal.

 

Y sí, confieso, Johnny Depp es una de mis debilidades, pero debo decir que en este filme, Elena Bonham Carter se lo come –y esto no es un spoiler-. Su interpretación de la señora Lovett, una enamorada cocinera de humanos, es de lo mejor de la película.

 

Por lo demás, me gustaron mucho los secundarios, sobre todo el marcado Sacha Baron Cohen y Alan Rickman.

 

En conjunto, un musical hemoglobinítico con sello del maestro Burton, no es una de sus obras cumbre pero tampoco está ni tan mal. Bon profit!

Pumarín: Los escotes de la Bonham, a la altura de los míos. Está soberbia aunque me encantaría verla en una película que no me pida a gritos que la saque un peine.

Garci: Como en todas las adaptaciones de un libreto al cine, sin ánimo de redundar, a pesar de Burton, le envuelve una ‘mise en scene’ demasiado teatral.

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