la-huella.jpg

Sin recato ninguno ni respeto por los clásicos del cine, Jude Law el bello, se mete a productor del ‘remake’ de La huella, el clásico de Mankiewizc. Dirige mi megalómano favorito: Kenneth Branagh.

La película posee, amén del atractivo de Law, un gran aliciente: el ¿duelo? interpretativo con Michael Caine. El veterano interpretaba en la primera versión el personaje que ahora interpreta el macizo. 35 años después, el paso inexorable de la edad le ha hecho meterse en la piel de Laurence Olivier, el otro protagonista de uno de los mejores guiones de la historia del cine.

El empeño de Jude y sus agentes porque le veamos como el último Michael Caine ya apesta un poco, dado que también puso rostro a otro de los papeles interpretados por Caine en su día: Alfie.

La peli debo decir que no pinta mal pero yo me pregunto ¿era necesaria?, ¿es necesario hacer un remake de todo lo que se proyecta?

Y una pregunta que me inquieta mucho más. ¿No es enfermiza y psicótica la obsesión de Kenneth Branagh por Laurence Olivier? ¿por qué le intenta seguir los pasos -imitar- tan descaradamente? ¿se hubiera casado hoy en día con él como Tony -un fan de la manchega- con Sara Montiel? ¿hubiera pedido Olivier una orden de alejamiento de este pelmazo de Branagh?

En fin, que La huella (2) se estrena este jueves y que también se estrena El orfanato -con un look muy sospechosamente similar a Los otros– y que de esa ya hablaré otro día.

Feliz Puente y Felicidades a todas las pilares que me leen si las hay -y a las que no-!

Anuncios