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Lo primero decir que si no has visto y disfrutado de Belle de jour previamente esta película por sí sola no tiene ningún sentido. Aclarado esto, los que se acerquen a ver este homenaje que realiza Manoel de Oliveira al emblemático filme de Buñuel disfrutarán recordando aquella cinta que contaba los tórridos vicios de una acomodada dama burguesa.

Belle toujours nos presenta al personaje de Michelle Piccoli – 38 años después-  que un día ve por casualidad a Severine en la ópera. A partir de ahí iniciará un acoso implacable para conseguir que ella -reacia al reencuentro- le reciba. Mientras se produce y no la cita, el caballero le va contando la historia de su morboso pasado al camarero de un bar y a su clientela habitual.

Piccoli está tan impecable como lo estuvo en su día interpretando al amigo del marido de la protagonista mediante el cual Belle de jour comienza a trabajar en un burdel para satisfacer su vocación masoquista.

Lo malo es que el encuentro con la protagonista decepciona porque todos tenemos en mente cómo ha envejecido Severine –Catherine Deneuve– y Bulle Ogier no le llega a la punta del tacón de aguja.

La realización es de buen cine  desde luego y como rareza de última hora de Oliveira merece la pena, siempre, repito, que se haya revisado el filme de Buñuel.

A favor: La admiración que plasma Oliveira por Belle de Jour y su puesta en escena

En contra: Que si no se siente esa admiración o si no has visto la de Buñuel te parecerá una ‘boutade’

PD: Belle Toujours se estrena el viernes en escasos cines y en versión original.

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