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Soy consciente de que perderé lectores, de que dirán que no tengo ni idea y que tengo un criterio penoso del que nunca más se van a fiar. A los que aprecien mi sinceridad debo decirles que, 24 horas después, Zodiac  -la supuesta consagración de David Fincher– no me convence del todo. Entre otros motivos porque con El club de la lucha, Se7en y The game yo ya lo tenía en cuenta como cineasta y me esperaba que me sorprendiera como con sus anteriores trabajos. 

No me parece una obra maestra una película que tiene unos primeros cincuenta minutos excelentes, sufre un bajón de una hora aproximada y remonta durante los casi cincuenta minutos restantes. Recalco, que a mí me pareció un bajón, a otros les habrá tenido agarrados a la butaca. Y esa es la gracia del cine, que las mismas imágenes causan unas sensaciones diferentes en un espectador u otro, ambas subjetivas.

El filme, para los que acaben de ser descongelados o hayan vuelto de un coma, cuenta la historia de una serial killer -Zodiac- que trae en jaque a la policía americana en los 70. En la investigación de estos macabros sucesos interviene la redacción de un  periódico y especialmente dos de sus trabajadores: Robert Downey Jr. -aquí como periodista dipsómano- y un nuevo Rain Man: Jake Gylenhaal. El vaquero sensiblón de Brockeback Mountain me transmitió emoción cero e inmensas ganas de abofetearle para que arrancara de una vez.

Reconozco que el filme crea una atmósfera estupenda con unos inolvidables momentos de suspense y un final muy apañado que recompensa -dadas las circunstancias reales de la historia-. Pero no me parece necesario utilizar 160 minutos para contar esto y encima con decenas de elipsis y cartelitos ubicando al espectador que, si se desconecta, le será imposible retomar el hilo.

La película incide en las repercusiones sociales y del entorno de la investigación de los crímenes más que en los asesinatos en sí. Es de agradecer la falta de truculencia y el juego con el espectador que contiene el aliento intuyendo la violencia que sospecha pero no ve. Homenaje abierto a filmes de intriga periodística como ‘Todos los hombres del presidente’ y a ‘Dirty Harry’ no llega a ser redondo. Tiene cuarenta minutos de exceso de metraje por lo menos y no es tan original rompedora e impactante como las obras mencionadas del director y a pesar de lo dicho sobre ella , no pasará a la historia porque es salir del cine y olvidar -insisto, en mi caso. Ya engrosa mi lista de películas sobrevaloradas de la historia del cine-.

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