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Parece que hubiera una conspiración para enajenar a Sandra Bullock. Tras lo que parecía una resurrección tras su intervención en Crash, que nos hizo perdonar su papel en Miss Agente especial, volvió a las andadas en La casa del lago. Recordemos que en esta película la Bullock utilizaba un buzón mágico para contactar con Keanu Reeves que había vivido en la misma casa que ella pero con varios años de diferencia. El guión de este filme parecía fruto de la imaginación de un Stepehen King con sobredosis de bombones el día de San Valentín.

Tras semejante pestiño romántico/temporal, para mi sorpresa, el siguiente filme que nos llega de Sandra Bullock es Premonition, donde la pobre se desquicia porque un día se levanta y su marido se ha muerto en un accidente y al otro se lo encuentra en la ducha tan ricamente. Este desafío a las leyes de la física continúa a o largo de 120 minutos en los que la Bullock, que tiene premoniciones o falta de litio, va anotando en un calendario si hoy le toca viuda o esposa feliz o tenis o bridge. Huelga añadir que este filme es un bodrio considerable que habría que ver con Stephen Hawking de compañero de butaca, una libreta y el calendario maya.

La película no arranca mal pero el desvarío de guión es tal que deriva en la sinrazón absoluta. Con todo, fue un éxito de taquilla en USA. Sólo le ví un atractivo: como marido guadiana de la actriz, Julian Mcmahon, el insultantemente guapo cirujano de Nip/Tuck y con experiencia en la convivencia con perturbadas, ya que se dió a conocer en la serie Embrujadas.

 PD: Premonition se estrena este viernes y tengo la premonición de que no va a pasar a la historia.

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