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Los filmes daneses que llegan a nuestro país se debaten entre el drama familiar, el secreto inconfesable y la autopsia emocional. Después de la boda no es una excepción. Mads Mikkensen se encuentra muy lejos del papel por el que mayoritariamente le recordamos: en Casino Royale como torturador de un Daniel Craig en pelotas protagonizando esa escena tan memorable en que el agente atado a una silla se ríe en la cara de este jugador de poker de mal perder mientras le dice algo -tan poco Bond- como: ‘Todos sabrán que has muerto rascándome los cojones’.

En un papel radicalmente opuesto, con la misma cara de hombre con  pasado, aquí es un alma de la caridad. Literalmente, ya que le encontramos en Bombay al frente de un orfanato al borde de la quiebra. Un día, recibe la oferta de un millonario danés que le ofrece un generoso donativo a cambio de que él vaya a visitarle a su Cophenague natal.

Una vez en Europa, el filántropo le invita sin venir a cuento a la boda de su hija y allí el drama para Mikkensen es reencontrarse con su pasado. No diré más porque si algo no me gustó nada de este filme es que es absolutamente previsible. Es obvio que Susanne Bier no ha querido hacer una de suspense, pero a mi juicio, algunas situaciones están fuera de lugar -como el discurso de la novia en su boda- y están al servicio de un drama, que para mí roza el melodrama. Eso, o a los daneses les encanta utilizar las celebraciones para desempolvar los esqueletos del armario.

A mí la película no me aburrió pero tampoco me entusiasmó como he podido leer en otras críticas. En algunas veo que,  al igual que cuando una película es iraní y se ha ido a verla en versión original es una obra maestra,  muchos se entusiasman por el mero hecho de estar en un ‘offcinema’ escuchando elocuentes parlamentos en idioma eslavo -o chino mandarín-.  Prefiero otras obras del mismo guionista como Mifune o Wilbur se quiere suicidar -también con Mikkensen- que este rosario de diálogos existenciales y de ‘perdóname’ ‘No, perdóname  tú a mí’ que personalmente me dejó bastante fría.

No obstante, se resiste bien sobre todo porque los actores son estupendos y llevan impecablemente el peso de una película que fue nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera -justamente arrebatado por la mucho más emocionante y contenida La vida de los otros-. Yo, la pongo en mi lista negra de filmes sobrevalorados de la historia del cine junto a La fuerza del cariño y El club de los poetas muertos. Aquí me quedo, como Daniel Craig atado a la silla, esperando los palos que me van a caer.

PD: Después de la boda se estrena hoy en los cines y el día del descuento a la tercera edad va a a tener llenazo.

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