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‘Esta es la historia de una polla y un toro. Este es el toro de mi padre, la polla ahora se la enseño’. Así comienza Tristram Shandy (A cock and a bull story), una irreverente comedia de Winterbottom que desde el principio no llama a engaño a quienes crean que van a ver una adaptación fidedigna del libro de Sterne.

Porque que ‘Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy’ era inadaptable con sus nueve volúmenes y sus largos diálogos interiores se veía venir. Así que Winterbottom realiza su versión libérrima donde las confesiones y pensamientos íntimos del personaje que dan nombre al filme son lo de menos, dando paso a una excelente comedia de cine dentro del cine.

Y el resultado es excelente. La película nos sumerge en los avatares del rodaje de la adaptación donde, como en todos, los enanos comienzan a crecer a poco de empezar. La rivalidad entre el actor principal – Steve Coogan– y el secundario aspirante –Rob Brydon-proporcionan los mejores momentos de la película con unas conversaciones- entre el surrealismo y el dadaísmo- que son realmente geniales, discutiendo desde la altura de sus botines hasta el color de sus dientes.

Winterbottom -cómo no- se sobra un poco en el exceso de algunas situaciones -demasiado excéntricas- y realiza homenajes, guiños, autosatisfacciones cinéfilas- o como lo queráis llamar – a toda película de peluca y miriñaque que ha visionado y le ha gustado, quedándole un conjunto muy cómico/pedante. Pero se nota que haciendo esta película se lo ha pasado mejor que el maquillador de 9 songs y que sabe de lo que habla, realizando un excelente ejercicio de crítica que a mí se me antoja autobiográfico.

Pero si algo me ha parecido llamativo es que el director de 24 hour party people comete un sacrilegio para mí imperdonable. Se salta a la torera una norma inquebrantable del cine, incluir en la banda sonora temas emblemáticos de otras películas!! En concreto: Ocho y medio (8 1/2)Fellini-, Barry Lyndon  –Kubrick– y El contrato del dibujante  –Peter Greenaway-. Esto porque me ha tocado pero habría que oir a los apasionados del libro de Stern, que si los hay de Proust de estos también deben abundar. Lo que decía, Winterbottom es un licencioso.

PD: Como curiosidad comentar que la entrevista que supuestamente le hacen a Steve Coogan en el filme la realiza un periodista real del New York Times que acudió al rodaje para entrevistar a Winterbottom sobre 9 songs.

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