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Stendhal podría ver esta película tranquilamente y sin palpitaciones ya que El síndrome de Svensson no es una obra de arte majestuosa que le hubiera hecho perder el sentido. Kepa Sojo se estrena en el largometraje con un filme descerebrado, compuesto de: personajes pintorescos, situaciones rocambolescas, metachistes, todas las pelis que se ha visto, la música que oye y sus colegas.

Porque este filme apesta a colegueo, como si cuando él soñaba con hacer una peli en la barra de un garito, hubiera jurado a todo el aforo que les iba a dar un papel. Aparte de dirigir chorradas como esta, Kepa quiere dejar bien claro que ha visto mucho cine y del de subtítulos. Yo, cuento estos ‘guiños’, ‘homenajes’ y parodias: Psicosis, Bienvenido Mr. Marshall, La noche del cazador, Ordet, Una historia verdadera, Thelma y Louise, Un perro andaluz, Con la muerte en los talones, El marido de la peluquera, Requiem por un sueño… Y si has disfrutado con todas estas películas, al igual que me pregunto cuando oigo a Garci desmenuzar los filmes de George Cukor, … ¿por qué cuándo haces tú un largo haces esto?, en fin.

La película es una road movie cañí en la que se entrecruzan historias en la carretera de Madrid a Xátiva: un hombre que busca a la mujer de su vida, otros que creían haberla encontrado y van a recuperarla, un cataléptico, dos raperos, dos pijas, dos camioneros, un viejecito, un grupo pop, una churrera…. Con algunos te partes y bien es cierto que la película tiene momentos de coña como los diálogos de Nacho Vigalondo o la actuación de Secun de la Rosa-que a ver si deja de hacer honor a su nombre, es un actor de primera-. El reparto está plagado de otras caras conocidas: Lluvia Rojo, Fele Martínez, Adriá Collado, Eulalia Ramón, Pepe Sancho

La banda sonora cuenta con temas de Nosotrash y de La casa azul y es otro acierto de esta cinta que es ligera y pasa pronto. En este ‘Qué grande es mi cine’ de Sojo se ve la influencia de Amanece que no es poco, y de ese tipo de humor absurdo se trata pero con una tendencia abusiva a mirarse el ombligo, lo que es el mayor fallo de este filme y de tantos otros del reciente cine español. ¿Para qué se inventó el apartado de agradecimientos en los títulos de crédito?

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