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La vida de los otros consiguió el domingo noche el Oscar a la Mejor Película Extranjera dejando así al Laberinto del fauno sin el galardón y a mí , sin ganar la quiniela. Aunque me gustó mucho la película de Del Toro,  y ambas no pueden compararse, quizá al igual que los académicos, me quedo con la alemana.

El filme nos sitúa en el Berlín Este de 1984. Desde el comienzo de la película y por mor de una excelente labor de ambientación y dirección artística, podemos sentir el opresivo ambiente de ese momento.  Henckel presenta habilmente la atmósfera de los días previos a la caída del muro donde un ‘estado-policía’ intentaba controlar los pensamientos y las vidas de sus ciudadanos.

Un experto en espionaje de la Stasi recibe el encargo de vigilar a un dramaturgo y a su compañera. El hombre gris por fuera y por dentro, viola la intimidad de la pareja y dedica sus horas a escuchar sus conversaciones en busca de algún detalle que les ratifique como sospechosos de traición al partido.

Los cambios de pensamiento de este personaje y la agridulce historia de amor de la pareja conforman un  filme que desgarra la aorta, y se clava en el cerebro gracias a un guión de lo más eficaz y a una puesta en escena envolvente.

Heredera directa de la excelente película de Coppola ‘La conversación’ la cinta es la ópera prima de Florian Henkel, y de él  se puede decir algo más que ‘que apunta maneras’, es el artífice de un filme soberbio de los de no perderse.

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