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Después de cierta saturación de cine norteamericano en este blog y de los ecos de los Globos de Oro y de si a mí me gusta más ‘Flags’ o ‘Letters’, era necesario un toque cañí, algo más nuestro.

He leído que Guillermo Toledo ha terminado una nueva película cuyo título espero que no sea profético, Salir pitando. En el filme, el ensortijado actor interpreta a un árbitro en la crisis de los 40. Dirige Fernández Armero y aunque el papel de Willy no es de jovenzuelo con picores como el de las anteriores, anota una nueva comedia en su filmografía: Crimen Ferpecto, El otro lado de la cama, Los dos lados de la cama, El cabecero de la cama… -perdón, esta última no se les ha ocurrido aún-.

Toledo, amén de activista pancartero que lo llamaría algún malintencionado, me parece un excelente actor dramático y además me cae bien. Le ví actuar en Hamelin y me quedé boquiabierta, dado que hasta ese momento me parecía el típico graciosillo que moriría interpretando el mismo papel una y otra vez, como Arturo FernándezFederico LuppiJean Claude Van Damme o Lina Morgan. Le veía un día sustituyendo a Resines cortando jamón para tapa.

El madrileño muestra más registros que el de frente y el de perfil con el grupo de teatro Animalario, junto a Alberto San Juan, Andrés Lima y otros. Interesante formación que no se casa con nadie y mucho menos con la hija de un presidente. Recomiendo encarecidamente cualquiera de sus montajes.

También se pondrá serio en breve a las órdenes del cineasta Agustí Villaronga con el que dará vida al poeta catalán Jaime Gil de Biedma, proyecto que desde luego, tampoco tiene pinta de comedia juvenil. Curiosamente, el escritor era tío de Esperanza Aguirre!, ¿lo sabrá?

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