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El título original, The Prestige, no hubiera calado en el espectador español -y menos gallego-. Pero para ser honestos, los distribuidores debieron haber titulado a este nuevo filme de Christopher Nolan, El truco del almendruco.

Es muy difícil comentar esta película sin destriparla pero lo intentaré. Nolan aplica los principios básicos que en el filme enuncia Michael Caine describiendo un impecable número de magia: un primer acto  (La Promesa) en el que se nos muestra algo ordinario que probablemente no lo es. Un segundo (El Giro) en el que el mago hace de ese algo ordinario, algo extraordinario. Y un tercero (El Prestigio) que es la parte de las vueltas de tuerca y los cambios inesperados.

El director de Memento , como un buen prestidigitador, proporciona un gran espectáculo con ohhhhhh y ovación final. Para ello cuenta con una historia atractiva -dos magos enemigos puteándose y reventándose los espectáculos- y un reparto envidiable encabezado por Michael Caine, Hugh Jackman y Christian Bale.  Lo completa una exuberante Scarlett Johansson  -con unos corsés que harán las delicias de sus fans- y para mis ojos -por escasos fotogramas- los bicolores del Duque Blanco, Bowie.

Y así funciona El truco, como un especial de David Copperfield en la época victoriana, con trampas, espejos, tramoyistas ciegos y cajas de doble fondo. Lo peor es saber los ardides del mago. Es preferible quedarse con la ilusión y el buen rato que se nos ha proporcionado, no hacerse preguntas y no decirle  jamás al nigromante, ¿cómo lo has hecho?, normalmente, la explicación nos decepciona.

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