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Carlo Ponti, nos dejó ayer y Reservoir Blog -que también ha desgastado pupilas en la Filmoteca  digan lo que digan- no ha podido evitar rendir homenaje a este productor italiano que puso sus liras para que disfrutásemos con La Strada o Doctor Zhivago.

Este amante del cine y la ‘dolce vita’ produjo algunos filmes del neorrealismo italiano, un género en sí mismo que nació en la posguerra  y que reflejaba la devastadora situación moral y económica en que había quedado el país tras la Segunda Guerra Mundial. Los argumentos no eran ninguna alegría -normalmente se centraban en los sectores más desfavorecidos-, pero genios de la talla de Visconti, Rossellini o Vittorio de Sica  ofrecieron sus mejores obras durante este irrepetible momento que vivió el cine ítalo.

A Carlo Ponti la auténtica fama le llegó algo después, cuando descubrió a una adolescente Sofía Loren en aquella llorada época en que las mujeres de verdad tenían curvas. Con la napolitana de adopción realizó Una jornada particular -y otras obras menores- y contrajeron matrimonio a pesar de la diferencia de edad -se llevaban 22 años- . Luego la seguiría a Hollywood y allí participaría en la producción de El doctor Zhivago y trabajaría con Georges Cukor o Sidney Lumet.

Siempre unido al nombre de la Loren, que llegó a despreciar por Ponti al mismísimo Cary Grant, conflictos con el fisco le apartaron de la industria y poco sabíamos de él hasta (tristemente) el día de ayer.  Leí que un día le preguntaron qué opinaba de su paisano Nanni Moretti y él respondió: ‘Señor Moretti, quítese de delante de la cámara que no me deja ver la película’.  Ciao Carlo.

PD: Recomiendo, antes de lanzarse como locos a ver Rocky Balboa, hacerse un visionado de: Roma, città aperta, El ladrón de bicicletas, Arroz amargo.. cualquiera en la que salgan  Anna Magnani, Silvana Mangano o Giulietta Masina.

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