EloydelaIglesia.jpg

Un hecho luctuoso que ha pasado bastante desapercibido en los medios de comunicación, ha sido la desaparición el jueves 23 de marzo del cineasta guipuzcoano Eloy de la Iglesia. El director de filmes como ‘El pico’, ‘La criatura’ o ‘La estanquera de Vallecas’ era una persona fascinada por el mundo de la marginación, un militante convencido del PCE y reconocido homosexual en unos años (los 70) poco propicios para cualquier pensamiento libre. De hecho ‘Los placeres ocultos’ (1977) pasa por ser la primera película española de temática gay huyendo de la imagen de mariquita que se veía en las películas del ‘landismo’ o en televisión con las imitaciones de Arévalo.

Ni tan bueno como dicen algunos ni tan malo como dicen otros (un caso parecido al de Paul Naschy), nadie puede negarle que fue un precursor de un cine provocador y revulsivo de corte existencial y pleno de denuncia social y política. Al igual que muchos de los actores no profesionales con los que trabajaba en sus filmes ( José Luis Fernández Eguia “El Pirri”, José Luis Manzano e incluso Antonio Flores) cayó en la adicción a la heroína en 1983 lo que le condujo al exilio profesional.

Saldría de él con su película más comercial, ‘La estanquera de Vallecas’ (1987). Tras este éxito no volvería a dirigir hasta que, tras recibir un homenaje en el Festival de San Sebastián, se animara a realizar ‘Los novios búlgaros’, una adaptación al cine de la novela de Eduardo Mendicutti.

Comparado con Passolini, Fassbinder y fuente de inspiración para Almodóvar, el cineasta luchó como nadie contra la censura e inauguró un género: ‘el cine quinqui’. Méritos y discutibles valores estéticos aparte, la obra de De la Iglesia constará en las filmotecas como reflejo documental de una época, en la que no era fácil ser cronista honesto.

Anuncios