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Obligado comentario sobre esa serie de la que todo el mundo habla, “House”. Si creías que en televisión ya lo habías visto todo sobre médicos y hospitales o que no se podía ser más borde que Vinches, esta producción americana supera a las demás.

El éxito de “House” radica principalmente en su protagonista: un doctor cínico, caústico y eficiente. Gregory House no es diplomático, no es políticamente correcto y está muy alejado del perfil de médico sin fronteras que se involucra con sus pacientes. Un personaje recurrente en otras producciones como “Urgencias”, “Chicago Hope” o nuestro patrio “Hospital Central”. Eso sí, a pesar de su bordería, tiene un gran éxito con las féminas que le rodean.
El “leit motiv” de la serie es un equipo médico de un hospital universitario americano. Lo capitanea el Dr. House y son expertos en enfermedades infecciosas y en realizar diagnósticos. En cada capítulo, aparece un paciente más o menos tocado; y como si de una serie de intriga se tratase, el equipo trata de averiguar qué enfermedad padece. Si le tienen que operar, los sensibles que se tapen los ojos porque se nos muestra la intervención sin pudor y con todo lujo de detalles.

El conjunto, dado como está la televisión, es más que destacable. En mi particular sección ¿Dónde le he visto antes?, Hugh Laurie es uno de los protagonistas de la inolvidable peícula de Stephen Fry, “Los amigos de Peter”; allí interpretaba al marido de Emma Thompson.
“House” la podéis ver en Cuatro los martes a las 22.00 y en Digital plus -sólo para abonados- en el Canal Fox. Para abrir boca aquí van algunas de las lindezas del galeno:

“… ¡Está usted naranja, imbécil! y que usted no se dé cuenta, pase, pero si su mujer tampoco ve que ha cambiado de color es mala señal…”

“¿Has vuelto para ver a una paciente?”
D. House: “No, a una puta, me da mucho más morbo aquí que en casa”

House responde a su ayudante cuando le dice que trata mejor a un paciente porque es un mito del béisbol: “¡Dios mío, tienes razón! Te prometo que la próxima vez que una maruja se pinche un dedo nos dejaremos la piel”.

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