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District 9

A mí las pelis de extraterrestres ni fu ni fa debo reconocer, por lo que District 9 no era un estreno que esperase con gran expectación. Sorprendentemente me ha gustado mucho, pero fundamentalmente porque cuenta una historia tan universal y atemporal de exclusión y marginación que donde ves extraterrestres ves judíos, sudafricanos, aborígenes australianos, inmigrantes ilegales o fans de los trillizos Frigenti.

Neill Blomkamp, arropado convenientemente por Peter Jackson, da obligada forma de documental a un filme que si bien no es cutre, es una intencionada Serie B con referencias a La cosa del pantano, La Mosca, Alien, Enemigo mío… La envoltura de la película, las camisetas de tirantes que lucen los alienígenas en ocasiones y el ambiente chabolista podrían caer en momentos en el ridículo o en un capítulo de ‘Callejeros por otros mundos’ pero sin  saber cómo acabas empatizando y sufriendo por unas  bestias de lo menos entrañable y a los protagonistas humanos -más dancers que humans- te dan ganas de verles estallar en pedazos como una piñata.

Los efectos especiales no son especialmente brillantes, la dirección no es muy ortodoxa, los actores no son la bomba, el guión tiene lagunas pero el conjunto resuta muy entretenido y original.  Una salvedad, por momentos resulta bastante repulsiva con unas sesiones de casquería dignas del primer Jackson de Bad Taste y mucho humor e icor negro. En definitiva, muy recomendable.

 

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Una pareja pierde a su hijo durante un accidente en plena cópula, la mujer queda desolada y el marido, psiquiatra de profesión -luego se verá que no muy bueno- la recluye en una cabaña aislada en el monte -en lo que podríamos llamar ‘una terapia peligrosa’  -para que se enfrente a sus miedos-.

Con este preámbulo y la polémica precedente, el director efectúa un retrato del dolor y la desesperación en toda su crudeza en una película que combina una excelente factura estética con unas sesiones de casquería de cuerpo y alma que recuerdan en momentos a mi adorado Greenaway, otro’ rarito’.

El filme es toda una experiencia en la que Lars Von Trier, cual Samaniego esquizofrénico,  plantea la crueldad de la naturaleza, del ser humano y con un puntito misógino, de la mujer, su furor uterino y la fertilidad.

La claustrofóbica velada la protagoniza un Willem Dafoe con más paciencia que el marido de la Dubois y Charlottte Gainsbourg, hija de Jane Birkin y a la que pudimos ver en otra alegría, 21 gramos.

¿Recomendable? no me atrevería a recomendársela ni al carnicero de Milwaukee, si la vas a ver… bajo tu propia responsabilidad y sin palomitas!!

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Ni frío ni calor para Enemigos públicos de Michael Mann, hagiografía del famoso ladrón de bancos del Chicago de los años 30 John Dillinger. Para cualquier amante del cine negro, sin duda una decepción el deslavazado retrato de una época  en el que en este género se demuestra que cualquier tiempo pasado fue mejor y que la Cotillard no le llega  a la costura de la media a Joan Bennett.

En primer lugar, la ambientación de la cinta es magnÍfica, igual detalle podría haberse puesto en la contextualización, en explicar para el lego en la materia cómo un ladrón de bancos se convierte en héroe del pueblo llano, algo que se da casi por supuesto y que dados los minutos de metraje podría haberse contado dos veces -e incluso tres-.

 En segundo lugar, las escenas de acción, -de las que Mann ya ha demostrado ser un gran realizador en cintas como Heat o Collateral- son buenas pero son una mera sucesión de tiroteos con poco más que mohínes del protagonista de por medio y poca cohexión entre ellas.

Esto hace que tras la primera media hora el interés comience a bajar y no llegue a remontar hasta la escena final a la salida del Biograf  Treather, pero para Dillinger y para el espectador, ya es tarde.

Johnny Depp me encanta que conste, pero su interpretación, aparte de su aportación como buena  percha, poco dice y se echa de menos a otros gansgters del cine menos atractivos pero mucho más en su papel como James Cagney o Edward G. Robinson.  Amén de que ultimamente va pasado de eye liner y en la nueva Alicia de Burton ni te cuento.

Christian Bale es el verdugo de Dillinger, Melvin Purvis, el agente del FBI que bien podría haber interpretado un experto en la materia:  Tommy Lee Jones. Pues eso que hasta que no lo pille, no para y si bien está estupendo -el que mejor está en mi opnión-  me recuerda demasiado a su Bruce Wane -.


Gifs at Giftube.com Un aplauso merecido para Batman: el caballero oscuro de Christopher Nolan. La película del verano y una de las mejores de superhéroes que esta iletrada en cómics ha tenido ocasión de ver. Bastante menos gótica que otras adaptaciones y con un traje menos humillante, el murciélago recorre las calles de un Gotham de acero y cristal en una batalla cruenta contra un Joker más sádico que el divino marqués.

Muy poco adecuada para el público infantil, a mí el filme me dejó una profunda bajona. Ser superhéroe es una tarea muy dura, ardua, a pesar de que seas un playboy forradísimo. Me cuesta entender por qué este macizo Bruce Wayne no pasa de villanos y se muda a Ibiza con el cuerpo de baile del Bolshoi o con el Pai, el Chuli y el Cabra.

Ser malo tampoco es una feria. El joker de sonrisa forzada está más loco que nunca con un adecuado make up ‘desaville’ inquietante. Cuesta olvidar que este fue el último papel de Ledger lo cual suma tormento si cabe al personaje. ¡Un gran Joker muere con él!

La película entretiene de sobra, está muy bien hecha, los secundarios brillan… así que, desde este abandonado y caro diario, la recomiendo encarecidamente.

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A día de hoy se encuentra por confirmar la fecha de estreno en España de la última película de Wong Kar-Wai, My Blueberry Nights. Mi naturaleza ansiosa no ha podido esperar más y se la descargó. Que no se enteren Ramoncín, ni el Papa, que motivos de condena tengo de sobra, ya.
Pues la verdad es que me gustó bastante aunque me dejó muy triste. La primera película del realizador de 2046 en habla inglesa es tan deprimente como en las que sus protagonistas se hacen el harakiri al alma sorbiendo tallarines.

En este caso, es NY Cheesecake pero el desarraigo, los corazones rotos, la soledad, las deudas pendientes…. me dejaron sin apetito la verdad.

Jude Law tiene un café en NYC donde recala Norah Jones -en mi opinión, con la misma expresión en los 111 minutos de metraje- a contarle sus penas. Le deja más hecho polvo aún de lo que está y se marcha a encontrarse a sí misma y a trabajar de camarera en otro estado. El rollo que le ha soltado a Jude le caerá en soberbia: ahora es a ella a la que los clientes cuentan sus miserias. Entre ellos: un policía dipsómano, su ex mujer y una tahúr interpretada por Natalie Portman.

El filme no es trepidante pero si te dejas llevar por la atmósfera y la plasticidad de los ambientes te engancha. No debería verse a solas, advierto.

PD. Chirvi, No hice post de Azcona porque se me queda ‘reservoir lut’ el blog, no obstante mi recuerdo más sentido y también para Richard Widmark e incluso para Jules Dassin. Este último, director de una de las mejores pelis de Widmark, Noche en la ciudad, casualmente fallecido hoy mismo, a menos de una semana del actor.

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