Vaya por delante que aunque he visto varias óperas, no soy la fan número uno de Teresa Berganza, que me sé todas las letras de ‘Un pinguino en mi ascensor’ y ninguna de las arias de Cosí fan tutte . Aunque tampoco soy profana en el tema, que yo conocía a una chica que pasó años pensando que Pavarotti se llamaba Tutto.
Hecha esta confesión, puedo decir que La flauta mágica, la adaptación al cine de la más célebre ópera de Mozart, me aburrió hasta la saciedad. El maridaje entre ópera y cine es complicado y en el caso de esta película es tedioso. Aunque el precedente del director es la muy superior Hamlet, que duraba casi cuatro horas, en este filme casi se alcanzan las tres horas de duración y el trance, dista mucho de ser llevadero.
El principal problema que le ví fue el elenco. No todos los intérpretes de ópera son grandes actores, salvo honrosas excepciones como el Otelo de Plácido Domingo. Este hecho, quizá pasa más desapercibido en el patio de butacas de un teatro -si la butaca es de las baratas, de las de escasa visibilidad- pero en primer plano no hay quien lo resista. Los cantantes despliegan una serie de gestos y muecas que más parecen merluzos que soldados de la Primera Guerra Mundial.
Otro fallo es que la historia original -bastante tontorrona en mi humilde opinión, aunque dios me libre de criticar a Mozart- no está llevada con ritmo ninguno y sólo se despierta del sopor en momentos puntuales como el dúo de Papageno y Papagena y el aria de la Reina de la Noche. Los escenarios que sitúan la acción en la Primera Guerra Mundial son teatrales y de lo más relamido lo que no contribuye a mantener el interés y visualmente resultan atroces en pantalla.
Aunque admiro la osadía de Branagh, capaz de atreverse sin pudor ninguno con cualquier clásico que le pongan por delante, sabiendo de antemano que los adeptos del original le van a lapidar. Bien sean sus adaptaciones de Shakespeare, el Frankestein de Shelley o en este caso, la sobrepedante, soporífera y megalómana flauta.
La flauta mágica se estrena el miércoles 4 de abril

Abril 3, 2007 at '7:38 am'
Menuda locaza que esta hecha la Branagh, con esa cara de rancia… no dudo lo mas minimo de tu critica,estoy seguro que sera una tremenda pedanteria. Por cierto sabes que pasa con “Caotica Ana” se estrenara algun dia…?
Abril 3, 2007 at '7:42 am'
A mi este tío también me parece un pesado, que le vamos a hacer, de donde sacarán la pasta para hacer esta pelis?
No hay que decir que yo no he ido nunca a la opera y además puede que nunca vaya, tampoco me se todas las letras del pinguino, sólo algunas, pero completo mi ignorancia con otras de modestia aparte, pedro marín o incluso bustamante, más que nada para cubrir periodo histórico, a falta de otras cosas, que cubrir se sobreentiende.
Abril 3, 2007 at '7:42 am'
A mí, si me gusta Branagh, aunque me repele su Frankestein y esta es un muermo de aupa.
Respecto a Medem, me alegro de que me hagas esa pregunta (juas), el 31 de agosto tiene previsto el estreno.
Abril 3, 2007 at '7:44 am'
De Pedro Marín sólo conozco ‘Aire, ahh, soy como el aire’, reconozco mi ignorancia. Pero me sé ‘Como una ola’, para compensar inthe.
Abril 3, 2007 at '10:38 am'
¡Hola!
¡ Aquí un aficionado a la ópera y al Pingüino !
Amos a ver, el problema con la flauta mágica es que, por muy obra maestra que sea, habría que pegarle unos cuantos cortes, porque el segundo acto se hace aburridísimo.
Así que no me extraña nada que una versión cinematográfica resulte un pestiñazo de cuidado. Ya lo fue la de Bergman.
Aparte, la ópera filmada tiene un punto irreal y absurdo que raramente se salva (ese Otello, la Carmen de Migenes/Domingo).
No creo que vaya al cine a verla, pero en dvd seguro que cae (y eso que está traducida al inglés, ugh).
Saludos.
Mi canción favorita del pingüino:
Los osos no fueron conscientes de su error.
Notaron, eso sí, un ligero cambio de sabor.
No les acabó de convencer el pequeño Bobby.
Estaba poco hecho, yo lo hubiera dejado diez minutos más en la sartén.
Yo le habría añadido una pastilla de Avecrem.
¡A cualquier cosa le llaman hoy comer!
Abril 3, 2007 at '10:50 am'
Es que pasaelmocho (por cierto, este nick es una sugerencia?) la ópera y el pinguino no son excluyentes, pero prefiero la música clásica sin sopranos, Haendel y Prokoviev principlamente. Traducida al inglés gana más, el alemán no es el idioma más adecuado para cantar romanzas, como diría el gran Woody Allen, me entran ganas de invadir Polonia como a él cuando escucha a Wagner.
‘Nunca debió amanecer aquel día gris en Nueva York, en que a los Johnson se les ocurrió ir de visita al zoo..’ de mis favoritas también y por supuesto ‘Arzobispo Makarios, se acabó tu botella de Larios, traicionaste al pueblo chipriota y ahora estás ahí echando la pota..’
Abril 3, 2007 at '1:40 pm'
Soy en esto como tu. Me gusta mucho Hamlet pero me provoca indigestión Frankestein…
Así que la cosa no funciona… pues pasaré porque yo si que soy un ignorante en la materia (de la ópera) y a lo mejor me dan gato por liebre y ni me entero.
Abril 3, 2007 at '1:42 pm'
Si la vas a ver pequeñoIban, te diré lo que le dije a una amiga mía que salía con un tipo poco agraciado: ‘Cierra los ojos y déjate llevar’ la ejecución es magnífica
Abril 3, 2007 at '2:45 pm'
Pues no he ido nunca a la ópera y la verdad es que me gustaría ver alguna aunque solo sea por hacer algo diferente….pero…cuando pienso en ella….me eentra…un repentino sueñ…..queee..zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
Abril 3, 2007 at '3:01 pm'
No si ya wallflo, donde esté el Bernabéu…
Abril 3, 2007 at '5:24 pm'
Perdona wallflo, me he pasado, rectifico, quería decir el Calderón
Abril 3, 2007 at '9:26 pm'
Ya me he quedado con el sambenito de futbolero, en fín…ahora eso si, acomódame mejor en el Bernabéu, el madridismo corre por mis venas.
Y si te digo que la cancioncilla esa de “qué lástima pero adiós…” de Julieta Venegas me gusta ¿qué se pensará ya de mi?, yo creo que caeré en desgracia definitivamente.
Abril 3, 2007 at '9:35 pm'
En desgracia no sé si has caído, pero con todo el equipo… sí (merengue, para más INRI, que si aún fueras del Atlético tendría más clemencia)